Sexo pareja y energía: El enfoque tántrico de la unión sexual por Lidia Nester

Ambos cuerpos entrelazados en un flujo de intensa energía que produce un estado de consciencia alterado. Es un momento donde nuestro cuerpo y nuestra mente se unen con el cuerpo y la mente de nuestra pareja en una comunión espiritual que brinda una experiencia de éxtasis supremo. Ese es el momento cúspide que define el Tantra, una disciplina ancestral que enseña cómo unir las energías masculina y femenina que todos tenemos (consciencia pura y energía pura), donde la energía está representada por el poder divino femenino, conocido como Shakti. Mientras que la conciencia es representada por Shiva y conocida como el poder Divino Masculino. La unión de Shiva y Shakti se considera la Unión Divina, el concepto fundamental del Tantra.

Cada mujer o cada hombre llevan en sí energía masculina y energía femenina. Nuestra salud física, mental y emocional, radica en el equilibrio de ambas. Estas energías son cambiantes y se manifiestan de manera diferente en cada instante de nuestras vidas. El hombre puede ser emotivo y sentimental a veces, o fuerte y dominante en otros momentos. La mujer puede dirigir a veces y otras ser flexible y tierna. La negación histórica de estas fuerzas subyacentes en nosotros y la generación de estereotipos falsos del Ser Masculino o Femenino, es causa de los graves desequilibrios que actualmente se observan en el ámbito personal y social.

El Tantra a través de la Unión Divina permite equilibrar estas energías, tanto en la persona como en la pareja. Según el pensamiento oriental, el Tantra es un camino hacia la realización espiritual. Para el Occidente podría significar la consecución de nuestro máximo potencial al celebrar la vida.

Compartir la Unión Divina con su pareja es una experiencia profundamente enriquecedora, pero su logro está condicionado al nivel de evolución de la conciencia de cada uno y a las intenciones que aporten al momento de la unión. El Tantra brinda la oportunidad de reconocerse en el espejo del amado para sanar, crecer y transformarse en una mejor versión de sí mismo. Para ello existen herramientas como la comunicación consciente y la exploración de la interacción que se produce entre las energías masculinas y femeninas. La práctica de dar y recibir placer, honrando al otro en su Divinidad nos abre al aprendizaje profundo, y permite sanar cuando en el espacio sagrado se produce el amor absoluto.

Disfruta el amor, sé el amor,

NAMASTÉ.    

 

Por: Lidia Nester

Especialista en Medicina Complementaria y Alternativa

Maestra Terapeuta Holística

Coach

Especialista en Alquimia Emocional

www.lidianester.com

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