La ciudad “Chic”

Después del más reciente asueto, no hubo tiempo para el zarandeo de las fiestas playeras, pero los que ya han retornado a Sorrento, cuentan las míl y una noche de jolgorio, a pesar de todo.

A esta alturas ya , Totón Sánchez se apresta para un nuevo cumpleaños. Y las felicitaciones después de la Pascua Florida no se harán esperar, para el flamante arquitecto.

Los Antakly, con la bella Ivone, a la cabeza terciaron la charla con amigos y en familia en la Isla de las perlas, allá en el pleno furor de la brisa del mar, entre tanto el industrial Carlos Olivieri García y Yulibet de Olivieri y su hija Sofia Valentina, se escaparon a sus predios de Colón, para el disfrute de la paz bucólica, con la familia, y de paso ver la famosa piedra de la buena suerte.

El joven idustrial y hombre de negocios -¡Epa!- celebró sus “ticinco” en medio del jolgorio familiar y rodeado de todos los afectos, que incluye a sus herederos Sofia Valentina y Danel Olivieri y Escorcha, segundo en la línea de sucesión.
La fiesta de los Olivieri en las tierras tachirenses, resultó a pedir de boca… o mejor dicho: a pedir de muchas bocas.

A Juan Manuel Hurtado De Mendoza, y a un grupo que no olvida el mar , la travesía en crucero le sentó bien, aunque a Marielisa y a Graciela Monteverde, el ya anacrónico fox trox, se le parece más al ritmo de las orquestas en la cubierta de primera clase, movilizándose como barcos muy sutiles..

Ana Julia Cordero no cesó de oir aquella frase de ¿Qué haces para mantenerte siempre bella? Ídem a Margarita Zingg Ana María Zuloaga de Zubillaga, Ana Luisa Paúl de Baptista Zuloaga, Nieves Puppio de Zingg, y la Nena Velutini.

Entre tanto, fiel a su tradicional joggin , para mantener su perenne belleza María Cristina Parra, se unió a Luis Ignacio y a la Nena Pellicer para reencontrarse con la fortuna de las gratas estancias de los paraísos terrenales, bucólicos, intensos, pero breves porque al cabo del fin del asueto retorna la marabunda.

Lo cierto es que la animación, por estos predios, sigue trepidante. Aunque a muchos de los personajes de la crónica social , le aterra eso de permanecer como telespectadores, cuando la rumba sigue fuerte, a pesar de todos los cuentos de camino.
Para Marisol Carrero Nécker, el embrujo de las montañas andinas, y el frío “pelón” de Mérida, le anotaron un triunfo al consuelo de seguir con la fe en su país, y especialmente en los que sirven de acicate para los buenos augurios. Lo de su libro que bautizó en San Cristóbal, aún aflora suspiros ¡y cómo!

Por: Ramón Darío Castillo

radarcas@hotmail.com

Carlos Enrique Olivieri y su hija Sofia
Rene Scull y Rosamaría Matteo
Con el encanto de la temporada
¡Y llegó la primavera!
Maria Eugenia Amado Cupello

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