Recordando a la voz de oro, Alfredo Sadel

Manuel Alfredo Sánchez Luna, mejor conocido como el inolvidable, la voz de oro,  su nombre artístico fue Alfredo Sadel, que surgió de la combinación de Sánchez con Gardel.

Nacido en Caracas, Venezuela el  22 de febrero de 1930, en el año 1946, debutó en Radio Caracas Radio, donde grabó su primera canción, titulada “Desesperación”. Sin embargo, la grabación nunca salió al aire por considerarlo sin talento suficiente.  Pero con  insistencia, siguió acudiendo a programas de aficionados y luego se presentó en la “Caravana Camel”, donde recibió su primera oportunidad. Fue con un pasodoble, dedicado al torero Diamante Negro,compuesta por él y uno de los hitos de su repertorio, así como el bolero Desesperanza, que le escribió María Luisa Escobar. Además, había participado en las películas Misión atómica -junto a Amador Bendayán- y Flor del campo. con el cual Sadel se convirtió en todo un fenómeno de ventas: Vendió 20 mil copias en un mercado, donde tales cifras eran sencillamente imposibles.

Sadel continuó cantando en programas radiales y grabando nuevos discos y agregando nuevos repertorios. Durante esta época, se presentó en “Fiesta fabulosa”, el primer programa de su época. Billo Frómeta, Eduardo Serrano y Manuel Enrique Pérez Díaz le dan composiciones. En 1952, graba los temas “Déjame”, de Conny Méndez y “Me queda el consuelo”, de Aldemaro Romero. También compone “Por el Prado” y “Cerca de ti”. En ese mismo año, Sadel debuta en el Teatro Jefferson de New York, y a partir de ese momento, comienza su popularidad en los Estados Unidos. Actúa en el “Ed Sullivan Show”, el “Colgate Comedy Hour” y en “Chance of a Lifetime”, todos programas topes de la televisión americana y que se veían de costa a costa en los EEUU. También se presenta junto a Lola Flores en el teatro San Juan de Nueva York.

Luego vendría la consolidación de su idolatría en la América de habla hispana. Se presenta por primera vez en Cuba en 1955, en donde se volvieron locos con él y prácticamente se rindieron a sus pies. Tuvo su propio show de televisión, hizo Mi canción y Fiesta latinoamericana, elepés que rompieron todos los records de difusión y ventas establecidos para entonces para un artista de esta parte del Continente, y hasta grabó a dúo con el gran Benny Moré el bolero Alma libre.

En México no tardó en ser ídolo de multitudes, así como también en Colombia, Argentina, Puerto Rico, la República Dominicana y el resto de Latinoamérica. En la nación azteca hizo numerosas películas que refrendaron su popularidad.

A las 4:20 de la madrugada del 28 de junio de 1989, Día del Teatro, dejó de existir este artista que representó dignamente a Venezuela en los mejores escenarios del mundo y cuya calidad vocal fue elogiada con innumerables adjetivos en el ámbito internacional donde se destacó.

Deja un comentario