¿Sabías que el padre de la mujer más poderosa de la Edad Media fue igual de fascinante? Hoy te contamos la historia de Guillermo X «el Tolerante» (1099–1137), el hombre que consolidó el imperio que heredaría su famosa hija, Leonor de Aquitania.
- Un territorio gigante: Gobernaba el Ducado de Aquitania y el Condado de Poitiers.
- Riqueza absoluta: Sus tierras eran más extensas, ricas y cultas que los dominios directos del mismísimo rey de Francia.
- Guerrero implacable: Aplastó rebeliones internas de familias poderosas como los Lusignan y asoló Normandía en alianza con el conde de Anjou.
Guillermo X de Aquitania, nació en Tolosa en el año 1099 y fue el último varón de la dinastía de los ramnúlfidas en gobernar el ducado. Fue el hijo primogénito de Guillermo IX «el Trovador», célebre duque de Aquitania y uno de los primeros poetas en lengua romance, y de la condesa Filipa de Tolosa.
Guillermo X asumió el control del extenso y rico territorio de Aquitania en 1126 tras la muerte de su padre gobernando con mano firme y protegiendo la cultura cortesana hasta su repentino fallecimiento en Santiago de Compostela.
Un líder culto y apasionado
Intelectual y refinado, al igual que su padre (el famoso primer trovador), Guillermo X fue un gran protector de las artes, la música y la literatura de la época.
Se dice que era testarudo en la política europea, desafió a la Iglesia, durante cinco años apoyó a un antipapa (Anacleto II) en contra del Papa oficial, ganándose la enemistad de Roma hasta que el célebre San Bernardo de Claraval lo convenció de cambiar de bando.
Su muerte parece sacada de una novela. Falleció de forma repentina el Viernes Santo de 1137 mientras realizaba una peregrinación penitente a Santiago de Compostela para pedir perdón por sus pecados.
Tras su trágica muerte en Galicia, su figura se mezcló con la ficción popular, dando origen al famoso romance medieval de «Don Gaiferos de Mormaltán».
Guillermo X no dejó herederos varones vivos, pero su última gran jugada política fue asegurar el futuro de su joven hija Leonor, dejándola bajo la tutela del rey de Francia y cambiando el mapa de Europa para siempre.

