Luto en Noruega, el rey Harald V de murió pacíficamente este 28 de agosto de 2026 a los 89 años de edad en el Hospital Nacional de Oslo tras complicaciones por una infección bacteriana en la sangre, concluyendo así un destacado reinado de 35 años en los que consolidó una monarquía moderna, cercana y profundamente querida por su pueblo.
Nacido el 21 de febrero de 1937 en la finca real de Skaugum, marcó un hito histórico al convertirse en el primer príncipe heredero nacido en suelo noruego en 567 años, aunque en 1940 la invasión nazi durante la Segunda Guerra Mundial obligó a su familia a exiliarse, pasando parte de su niñez refugiado en Suecia y Estados Unidos.
A su regreso a Noruega completó su formación militar y académica, estudiando Ciencias en la Universidad de Oslo y posteriormente Ciencias Políticas, Filosofía y Economía en la prestigiosa Universidad de Oxford en el Reino Unido.
Además de sus deberes reales, Harald destacó como un apasionado deportista en la disciplina de vela, representando a su país en los Juegos Olímpicos de Tokio 1964, Ciudad de México 1968 y Múnich 1972, teniendo incluso el gran honor de ser el abanderado de la delegación noruega en la cita olímpica de 1964.
Su vida personal también desafió las estrictas normas de la época al enamorarse de Sonia Haraldsen, una ciudadana plebeya e hija de un comerciante textil, un romance que mantuvo en secreto durante nueve años debido a la oposición de la corona. Ante la negativa institucional, el entonces príncipe lanzó un ultimátum al asegurar que si no se le permitía casarse con ella permanecería soltero de por vida, lo que habría extinguido su dinastía, logrando finalmente que su padre cediera y celebrando una boda histórica en 1968.
Ascendió al trono el 17 de enero de 1991 tras la muerte del rey Olav V, iniciando un reinado que se caracterizó por su esfuerzo constante para unificar y modernizar el país,
.A pesar de sufrir múltiples y graves problemas de salud en sus últimos años que limitaron su movilidad, el monarca se mantuvo firme en su decisión de no abdicar, cumpliendo su juramento de servir a Noruega de por vida hasta el momento de su deceso, dejando el trono en manos de su hijo, quien asume de inmediato como el rey Haakon VIII.


