En el corazón del tan chic barrio de Recoleta, el Club Francés se viste de fiesta para celebrar un nuevo aniversario, consolidándose como punto de encuentro histórico de la cultura francesa en Buenos Aires. Este espacio no es solo un edificio histórico; es el epicentro de la hermandad franco-argentina.
Fundado en 1866, por residentes franceses el 20 de mayo en el Café Malakoff, el Club Francés ha sido testigo de la evolución de Buenos Aires. Por sus salones han pasado figuras de la talla de Antoine de Saint-Exupéry, Jean-Paul Sartre y el Duque de Winsor. Su importancia trasciende lo social: representa la influencia francesa que moldeó la identidad estética y cultural de la «París de Sudamérica», y es que Buenos Aires tiene tan marcado ese toque tan francés. Très chic.
Para la comunidad franco-argentina, es un punto de encuentro que preserva el idioma, los valores y el «art de vivre». Para el porteño, es un recordatorio vivo de la época dorada de esta bella ciudad.
Mucho más que un Club: Hotel y experiencia con elegancia
Hoy, el Club Francés de Buenos Aires se ha modernizado sin perder su esencia. Alberga un exclusivo hotel boutique, el “Hotel Club Francés”, que como es de esperar ofrece una sofisticada experiencia de alojamiento, acorde al lugar donde se encuentra.
Por su parte, el restaurante del club es una parada obligatoria para los amantes de la alta cocina. El menú equilibra los clásicos franceses con productos locales, logrando un resultado fantástico, perfecto para toda ocasión, desde una cena especial, hasta tomar el té.
Actualmente sus chefs son Luciana Furfaro y Ariel Anriquez y todo transcurre bajo una atmósfera que nos lleva a la Belle Époque. Mientras que su bar es tremendamente señorial, con paneles laterales de caoba de más de 120 años. ¡Pensar en toda la fascinante historia que encierran sus paredes!
Desde su fundación, la institución ha sido el punto de encuentro de una élite intelectual y política que forjó un puente indestructible entre París y Buenos Aires.
Figuras como Carlos Pellegrini, socio asiduo y ferviente promotor de la amistad franco-argentina, frecuentaban sus salones, consolidando al club como un espacio donde se gestaban grandes ideas. Otros nombres ilustres que dejaron su huella incluyen al paisajista Charles Thays, responsable de la belleza de tantos parques, como el Jardín Botánico, los Bosques de Palermo, entre otros, el arquitecto Pedro Benoit, quien diseñó la Ciudad de La Plata, el arquitecto Ulric Courtois, constructor de la Basílica de Luján, el Dr. Francis Simon, fundador de la Alianza Francesa, el Dr. Joseph Linieres, Presidente de la Academia Nacional de Medicina, entre otras grandes figuras.
Así mismo; Jorge Luis Borges, Luis Federico Leloir, Adolfo Bioy Casares, Silvina Bullrich, Octavio Paz, Mario Vargas Llosa, Victoria y Silvina Ocampo fueron visitantes de este espléndido lugar.
En la actualidad, y de cara a su 160° Aniversario, la institución es presidida por el Dr. Roberto Azaretto, con quien tenemos el grandísimo gusto de charlar:
«El Club Francés ha sido un lugar y sigue siendo de encuentro; entre la cultura francesa que tanto influyó en nuestro país».
En este aniversario tan especial, ¿cuál considera es el mayor aporte que el Club Francés ha hecho a la identidad cultural franco-argentina de Buenos Aires?
El Club Francés ha sido un lugar y sigue siendo de encuentro; entre la cultura francesa que tanto influyó en nuestro país. A través primero de los franceses que se radicaron aquí, muchos de ellos protagonistas de la construcción de este país, este Club se fundó cuando era presidente Mitre, estábamos en guerra con Paraguay, sin embargo, se empezaba a avanzar en la construcción de la Argentina moderna con la fundación de los colegios nacionales, el ferrocarril a Córdoba, ciertos avances en la fronteras interiores, proceso se fue consolidando con los años, si hay un gran protagonismo de hombres de la cultura de la educación, médicos, profesores, inversores, ingenieros, hombres de campo, empresarios, y bueno, que se van encontrando en el Club Francés.
Hemos tenido nada menos que al arquitecto que diseñó la ciudad de La Plata, el que construyó la Basílica de Luján por ejemplo, Thays que diseñó los parques de la Argentina, y los nuestros de la Ciudad de Buenos Aires, en gran parte.
Ha sido un punto de encuentro de franceses que han venido esporádicamente al país e intelectuales, políticos de gran relevancia como Clemenceau, el autor de El Principito, distintas figuras de la política francesa, Antoine Pinay; el hombre que colaboró con Charles de Gaulle en la reconstrucción de la economía francesa en 1958, que ha sido un punto de encuentro de todo eso.
¿Cómo ha logrado el club mantener el interés de las nuevas generaciones de franco-argentinos y de argentinos que sin necesidad de tener orígenes franceses, se sienten atraídos por su cultura?
Es que la cultura en general ha influido mucho más allá de los orígenes, muchos de los socios no tienen apellidos franceses, pero sí tienen algún bisabuelo, algún tatarabuelo, alguna abuela materna de origen francés, en general casi todos tenemos vínculos con Francia. En mi caso tengo una hija que además es ciudadana francesa y un nieto que ha nacido hace 15 meses en Francia, así que ya nació como nativo francés.
Pero bueno, en un país que ha tenido muchas corrientes migratorias y que felizmente rápidamente una integración, yo siempre digo que los apellidos ya no reflejan los orígenes, todos tenemos muchos orígenes, podemos tener apellido francés y tener sangre argentina vieja, alemana, francesa, árabe, judía y lo mismo con los otros apellidos, apellidos italianos, españoles, sucede eso, por algo de la Argentina se habló que era un crisol de razas.
«…tenemos cursos de francés, de cultura, de bellas artes, de ópera, más allá de los encuentros de tipo social y las charlas abiertas a todas las tendencias…».
¿Cómo ve al Club de acá al futuro?
Bueno, es la principal preocupación, el Club salió muy mal de la Pandemia, quedaban menos de 50 socios, de los cuales el 60% eran vitalicios, así que no había prácticamente recursos, hoy ya estamos en 250, incluso los vitalicios contribuyen. Ya saneadas sus finanzas, ya está en condiciones y ha empezado a trabajar firme, tenemos cursos de francés, de cultura, de bellas artes, de ópera, más allá de los encuentros de tipo social y las charlas abiertas a todas las tendencias, acá han venido políticos, pensadores, intelectuales diversos.
Pero diría que la principal preocupación efectivamente es que las nuevas generaciones se incorporen, ese es el esfuerzo que tiene que hacer el Club Francés, para cumplir los 200 años los 250 y los 300 años, entusiasmar a nuevas generaciones, ¡en eso estamos!
«…define su equilibrio gastronómico a través de una fusión de alta cocina clásica, con técnicas modernas…».
El restaurante es un referente gastronómico de la ciudad. ¿Cómo definen el equilibrio entre la tradición culinaria francesa y la modernidad de la cocina actual?
El restaurante del Club Francés, del Hotel Club Francés, define su equilibrio gastronómico a través de una fusión de alta cocina clásica, con técnicas modernas, y productos locales de estación, que respeta las raíces europeas, adaptando al paladar y dinamismo actuales.
Podríamos decir, que es técnica francesa, con materia prima local, aplicando refinamiento de las técnicas culinarias francesas, con insumos frescos argentinos, y productos de temporada cuidadosamente seleccionados.
Hay un diálogo entre cocina y entorno, el equilibrio se completa con la atmósfera, platos modernos, innovadores, se exhiben en salones históricos, restaurados, que evoca la elegancia de la Belle Époque, que genera un contraste vanguardista, lo que se ve en el plato y el entorno clásico. Los platos más tradicionales que se utilizan, la sopa de cebollas, le canard, los patés, las tartelettes.
Una frase para los lectores de LO CHIC revista:
«A los lectores de LO CHIC, el mensaje que les doy, que tienen un lugar refinado, muy cerca, en la Recoleta – Rodríguez Peña, entre Av. Alvear y Quintana – así qué son salones a la altura de los que el lector de LO CHIC aspira».
Para cerrar este nota y agradable entrevista, le comento al Dr. Azaretto, que yo también tengo un abuelo francés, así que está en toda la razón, podemos conseguir un poquito de Francia en la historia de cada familia.
By María Beatriz Frías Muñoz.
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