Suspendida sobre un acantilado de toba volcánica en el corazón de Umbría, Orvieto es una de las ciudades más dramáticas y bellas de Italia. Su silueta se alza imponente sobre el valle del río Paglia, ofreciendo una mezcla perfecta de misterio etrusco, esplendor medieval y una gastronomía de primer nivel.
La Catedral (Duomo): Considerada una de las iglesias góticas más hermosas de Europa. Su fachada de mosaicos dorados brilla bajo el sol, y en su interior, los frescos de la Capilla de San Brizio son tan impactantes que sirvieron de inspiración para Miguel Ángel.
El Pozo de San Patricio: Una joya de la ingeniería renacentista. Diseñado con una doble hélice de escaleras que nunca se cruzan, permitía que las mulas bajaran a buscar agua y subieran sin estorbarse.
La Ciudad Subterránea: Bajo sus calles empedradas existe un laberinto de más de 1,200 cuevas excavadas en la roca, usadas desde hace 2,500 años como molinos, palomares y refugios de guerra.
Además, no puedes irte sin probar el Orvieto Classico, un vino blanco fresco y seco que ha sido famoso desde la época de los Papas.



