¡Oh Cúpido! Todos lo conocemos, pero ¿cuál es su origen?

¡Oh Cúpido! Todos lo conocemos, pero ¿cuál es su origen?

Si hablamos de Cupido, pensamos en ese angelito bebé, tan tierno que tira flechas y lo vemos plasmado en las tarjetas de la celebración de San Valentín, pero su figura es una deidad poderosa y a veces caótica cuyo origen se divide entre dos grandes mitologías.

Eros vs. Cupido

En la mitología griega, era conocido como Eros, una fuerza primordial del universo o el hijo joven y apuesto de Afrodita, por su parte, los romanos lo rebautizaron como Cupido, representándolo como un niño travieso y alado, hijo de Venus (amor) y Marte (guerra), lo cual le da dos intenciones muy distintas a sus fechas, dado que cuenta con 2 tipos, las de oro y las de plomo y cuidado con esta última, aunque tal vez cuidado con ambas.

Flechas de oro: Con plumas de paloma, concedían un amor instantáneo y apasionado.

Flechas de plomo: Con plumas de búho, provocaban indiferencia, odio y el deseo de huir de quien te amaba.

Se le representa con una venda en los ojos para simbolizar que el amor no ve defectos o que es aleatorio. Sus alas representan la naturaleza cambiante del deseo: la libertad de volar hacia otro lugar cuando la pasión se desvanece.

El mito de Cupido y Psique

Su historia más famosa narra su amor por la mortal Psique (el alma). Tras superar pruebas imposibles impuestas por una Venus celosa, los dioses convirtieron a Psique en inmortal para que pudieran estar juntos para siempre, simbolizando la unión perfecta entre el amor y el alma humana.