Cada vez es más común aceptar experiencias mediocres solo por el status de un lugar. ¿Qué nos pasa como sociedad que toleramos estar cada vez peor? Y tomar en cuenta que antes el status te lo daba el buen servicio, no una cantidad de seguidores bots en Instagram.
No es posible que, porque un local “este de moda” tengan ese tipo de servicio, pero menos es posible que uno como cliente lo acepte, porque eso nos baja como sociedad a aceptar el vivir peor y créanme, eso es grave.
La trampa de la exclusividad: Mal servicio disfrazado de tendencia
Hoy en día, que un restaurante o cafetería «esté de moda» parece justificar el descuido absoluto hacia el consumidor. No hablamos de exigir lujos, sino de estándares mínimos de respeto y calidad por el dinero invertido.
Entre las peores experiencias en locales gastronómicos de moda se encuentran:
- Mobiliario incómodo: Asientos antiestéticos e incómodos, fabricados con un material que anula cualquier tipo de confort.
- Falta de higiene y cuidado: Cafés servidos sin una servilleta o copas de vino rotas o con descuido evidente de limpieza.
- El servicio tardísimo: Platos que llegan fríos a la mesa sin justificación.
El descuido textil: Ropa rota o manchada que se continúa vendiendo como si nada
Esta problemática supera el sector gastronómico. En la industria de la moda, he llegado a ver tiendas que exhiben en sus locales prendas visiblemente rotas o manchadas. No se trata de saldos con descuento por fallas, sino ropa realmente dañada. Lo alarmante es ver filas de clientes dispuestos a pagar por productos en mal estado simplemente porque la tienda es tendencia.
Y hablo del mundo entero, no de un país en específico o de determinada ciudad.
Lo mismo podría hacer mil artículos sobre música, películas o arte. ¿Qué estamos escuchando actualmente? ¿Qué contenido consumimos en redes? ¿Qué vemos en streaming o en la pantalla grande? ¿Qué leemos? Eso definitivamente daría para una decena de artículos más.
¿Cuántas «canciones» basura hay? Obras de arte, que de arte nada. Además, series y películas mal producidas, con guiones que dan pena. Actores y cantantes mediocres en lo más alto de la fama.
Es por eso que, los Buenos Modales son imprescindibles, porque cuando los pierdes es precisamente cuando te das cuenta de lo importante que son.
Si el cliente tiene malos modales, está muy mal, pero si el local, sea gastronómico, de indumentaria o lo que sea, también es malísimo.
Es como una bola de nieve, y cuando te das cuenta, esta arrasó con todo y se hizo un problema gigante.
- Normaliza la mediocridad: Nos acostumbramos a recibir menos por nuestro dinero.
- Rompe la reciprocidad: El empresario olvida que sus ingresos dependen directamente del bienestar del público.
- Desbasta los hábitos de cortesía: Sin buenos modales de ambas partes, la experiencia de consumo se vuelve hostil.
Valoremos hoy los Buenos Modales, esos hábitos de cortesía que es tan importante no perder.
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