Te has preguntado ¿por qué se llama así la pizza margarita? La leyenda cuenta que en una visita del rey Humberto I y su esposa la reina Margarita, al chef Raffaele Esposito se le encargó preparar una pizza para conmemorar la visita de los primeros reyes de Italia.
Raffaele Esposito preparó tres pizzas en la cocina real, la reina probó las tres, pero la que más le gustó fue la pizza con pomodoro (tomate), mozzarella (un producto originario de la región) y la tan verde albahaca la cual, es decir, una pizza con los colores de la bandera italiana.


Se dice que de allí se decidió llamar a esta pizza “Margarita” o pizza margherita en italiano claro está.
Contrariamente, también señalan que señalado que en los archivos del palacio al parecer no hay evidencia de esta mencionada visita real.
Por tro lado también dicen que la pizzería de Raffaele Esposito se llamaba «Pizzería de la reina de Italia» desde 1883, antes de la visita real, pero entonces nos preguntaríamos ¿si sí se dio esa vista de los reyes a Nápoles?
Sea como sea, sin duda alguna junto a la pizza napolitana, la pizza margarita es característica de Italia, lleva sus colores y ese sabor tan característico de la bota. ¿Quién no ama el tomate con la mozzarella y la albahaca?
Conocida y amada mundialmente, sería maravillo que la leyenda sea cierta y que su nombre se deba a la reina Marita de Saboya.

Pero ¿quién fue esta reina?
“Margherita di Savoia”, fue la primera reina de Italia, tras la unificación por su matrimonio con Humberto I de Italia.
Una reina muy amada y respetada, mujer inteligente sin duda alguna.
“En los años en los que fue princesa heredera y, desde 1878, como reina de Italia, ejerció una gran influencia sobre su marido y una gran fascinación en la población, haciendo un uso racional de sus propias apariciones públicas, diseñadas para atraer a personas con ropa sofisticada y su afabilidad constante. Según Ugoberto Alfassio Grimaldi, fue la figura política de una Italia unificada que, junto con Giuseppe Garibaldi y Benito Mussolini, consiguió despertar «el mayor entusiasmo en las clases altas y en las humildes».
Católica, fuertemente apegada a la Casa de Saboya y profundamente conservadora, fue una nacionalista convencida y apoyó la política imperialista de Francesco Crispi. La incitación a la represión de las manifestaciones populares en los disturbios de Milán de 1898 no comprometió su imagen, quizás porque fue la primera mujer italiana en sentarse en el trono del país recién establecido”.
