Si se aman los libros como nosotras; si eres capaz de emocionarte acariciando la tapa de un libro antiguo sintiendo el encanto que produce el hacerlo; si el olor de los libros y aroma histórico que guardan sus páginas te emociona, hay un nicho de amor a los libros antiguos, situado en una de las más encantadoras callecitas afrancesadas de Buenos Aires; la calle Esmeralda.
Recibidas por la majestuosidad y dulzura de Cuzco,un gato precioso y amoroso que es parte de esa magia que se encuentra en «Helena de Buenos Aires, Librería Anticuaria«, dónde su propietaria Elena Padín Olinik nos recibió con gentileza y extremada amabilidad.
Un refugio emocional perfecto para sentirnos sumergidos en un pozo de cultura, dónde tantos libros, unos 60.000 aproximadamente, invitan a la paz y el reposo emocional que, para los amantes de la buena lectura, influye el ambiente de una librería maravillosa.

Durante esta visita a Helena de Buenos Aires, Elena nos contó un poco sobre los orígenes de este interesante lugar; cuando hace más de 30 años conoció y empezó a trabajar con el librero francés Justin Piquemal Azemarou, de quien aprendió mucho, años más tarde se animó a abrir su propia librería, justo muy cerca de Piquelmal, mientras le ayudaba aun a él, pasó a tenerla en la Galería de Buenos Aires y ahora, -hace unos pocos años – cambió su sede a la bella calle Esmeralda 861, en el barrio de Retiro.
Nos perdemos en el tiempo; en ese espectacular nido de ilustración y cultura; la emblemática fama de las fantásticas librerías porteñas, se viste de gala en lo genial de tan estimable colección de libros.
Volveremos Elena, volveremos Cuzco…
Y ustedes ¿ya conocían este tesoro oculto en la ciudad?
Su Instagram @libreriahelenadebuenosaires
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