La versión más dulce de la Av. Corrientes

La versión más dulce de la Av. Corrientes

Cualquiera que ame el chocolate sabe que no se trata solo de sabor; se trata de aroma, de textura. En Buenos Aires, el ritual de caminar por la Av. Corrientes suele asociarse a las luces de los teatros, sus pizzerías y maravillosas librerías. Pero para quienes llevamos el sabor del cacao grabado en el paladar, Corrientes tiene un aroma muy particular que nos hace detener el paso justo a la altura de la numeración 1479. Allí, desde hace tantas décadas, resiste el tiempo, la dulce Bombonella.

Entrar a este local es lo más cercano a cruzar un portal hacia la época dorada de la chocolatería artesanal. Mientras la ciudad corre afuera con su ritmo frenético, del otro lado del vidrio el tiempo se mide en el compás pausado con el que se templa el chocolate.

Para un verdadero fanático, la vidriera esta Casa del Chocolate, no es una simple exhibición: es un escenario imperdible. Chocolates de todo tipo, nos encantaron los cartelitos con distintos nombres e incluso banderas, otros más llenos de mensajes, a cuál más hermoso, un juego de ajedrez hecho de chocolate, y así infinidad de detalles, a cuál más espectacular, y destacar la amabilidad de quienes atienden.

Sus bombones rellenos, sus tabletas de distintos porcentajes de pureza y sus figuras son algo espectacular.