Evita trabajar en tu dormitorio, es mucho mejor tener separados ambos ambientes, el de descanso y el de trabajo, pero si no tienes alternativa, haz de un rincón de tu habitación tu lugar laboral, ten allí tu escritorio, silla, estanterías y todo aquello que necesites para trabajar según tu profesión y ocupación.
Si tienes que trabajar en un espacio compartido, intenta crear algunos límites o particiones para minimizar las distracciones y el ruido.

• La pantalla de tu computadora debe estar a la altura de los ojos para reducir la tensión en el cuello, bien sea que tengas una computadora de escritorio, conectes un monitor a tu notebook o adaptes este.
• Un buen escritorio basado a tus necesidades, esto se traduce en que esté a una altura adecuada para mantener los codos en ángulo recto.
• Silla con buen apoyo, es decir; utiliza sillas ergonómicas con soporte lumbar y que te permitan apoyar los pies en el suelo, con las rodillas en un ángulo de 90 grados.
• Tener los componentes de tu computadora de escritorio a buena distancia, auriculares, bolígrafos, libretas, y hasta el agua, todo lo debes poder agarrar sin moverte mayormente.
• Puedes utilizar un teclado y un mouse ergonómicos diseñados para reducir la presión en la muñeca y mejorar la posición de la mano.
• Contar con una buena iluminación es clave para tu lugar de trabajo y que el mismo esté ventilado adecuadamente.
• Mantener el ruido controlado, para una mayor concentración en lo que estes trabajando.

No permanezcas horas corridas pegadas a la computadora, así como creas un espacio de trabajo ergonómico, es importante incorporar pausas activas y estiramientos regulares en la rutina diaria. Así estos descansos pueden ayudar a aliviar la tensión muscular y mejorar la circulación sanguínea, reduciendo así el riesgo de fatiga y lesiones.
