Las páginas de noticias del mundo han publicado estas últimas horas el exquisito casamiento de la hija del heredero del Principado europeo, María Carolina de Liechtenstein, una bella y elegante princesa, diseñadora de modas, culta y sencilla, con un joven empresario de finanzas venezolano, alto y elegante, Leopoldo Maduro Völlmer, pero de quién poco sabe la mayoría, e incluso ha habido quienes en su desconocimiento de la historia y crónica venezolana, han tildado de extranjero o recién llegado a la capital de los Techos Rojos.
Y no es así…

Francisco Maduro Völlmer, por parte de su madre, ostenta el apellido Völlmer, de origen alemán, como tantos apellidos venezolanos por generaciones, que llegaron de la vieja Europa, y se mezclaron con la población del país, pasando a convertirse en apellidos totalmente criollos.
Tan caraqueño es este apellido venido de Alemania, que hasta existe una importante avenida de la zona norte de Caracas, San Bernardino, que luce su nombre como arteria principal.
No conforme con esto, el joven financista heredó su inclinación por la economía evidentemente de su antepasado materno, el banquero, senador e historiador Don Vicente Lecuna, primer biografo del Libertador; escritor de importantes libros sobre la figura de Bolívar y quién dedicó buena parte de su vida a recuperar los archivos del Libertador y estudiar su importancia y dimensión política, humana e histórica.
Don Vicente fue quien reconstruyó la casa natal del Libertador.

El estudio de sus ancestros nos lleva a destacar que uno de sus antepasados fue el Comisario del Ejército patriota Vicente Lecuna Párraga, casado con una de las hermanas del Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre Alcalá, Margarita Sucre Alcalá; lo que traslada su genealogía a los primeros fundadores de Cumaná, primera ciudad del continente, y a Diego Gómez de Ampuero (o Gómez de Agüero) casado con Ana de Rojas, de quienes vienen una enorme cantidad de familias relevantes de Venezuela.
Por parte de su padre, es nieto de Francisco (Tico) Maduro Fortique, ampliamente conocido con su hermano Ildemaro, ambos fallecidos, de grato recuerdo en la alta sociedad de Caracas.
Innegable que esta boda, ha unido a lazos históricamente venezolanos, a la realeza del viejo continente.

Más venezolano que el joven caraqueño, no es posible serlo: un venezolano en la corte de un Principado tan respetable y respetado, como éste diminuto pero floreciente núcleo socio economico de Europa.
By: Norah Frías – Muñoz
