Las tendencias de colores en decoración para 2026 se centran en la calma, la conexión con la naturaleza y el bienestar, con protagonismo para los tonos neutros cálidos, los verdes y los azules, así como la elección del Cloud Dancer (un blanco suave) como Color del Año por Pantone.
Nostalgia del detalle
Se va dejando atrás lo liso, y van cobrando protagonismo las texturas y relieves. La madera, una de las grandes protagonistas, juntos a los detalles en bronce.
En cuanto a color, tanto las paredes de un solo color, como los murales. En si, ya no son casas impersonales, sino hogares, que expresen el carácter de sus habitantes.
La luz calida, un imprescindible en los detalles.


Colores y tonos
Los interiores para 2026 se alejan de los blancos puros y grises fríos en favor de una paleta más acogedora y terrosa. Además, la reconexión con la naturaleza y la búsqueda de serenidad se reflejan en una amplia gama de verdes y azules, que aportan frescura y profundidad.
• Cloud Dancer (PANTONE 11-4201): Elegido por Pantone como el color del año 2026, es un blanco suave y vaporoso que simboliza la calma, la claridad y los nuevos comienzos, sirviendo como un tono estructural clave que permite que otros colores brillen.
• Beiges, cremas y tonos arena: Estos neutros cálidos buscan evocar calma y conexión, creando espacios serenos y confortables.
• Tonos tierra: Se verán ocres tostados, marrones rojizos y terracotas claras, que añaden carácter y una sensación de arraigo al hogar.
• Azul índigo: Estos tonos envolventes están pensados para transformar cómo nos sentimos en nuestros espacios, aportando elegancia y modernidad.
• Verdes calmados: Tonos como el jade ahumado, musgo y oliva intenso se integran en la decoración, buscando el equilibrio y la vitalidad.




Acentos empolvados, con carácter y metales
Para añadir dinamismo e identidad, se utilizarán colores de acento y acabados metálicos que complementan las paletas principales.
• Tonos pastel: Lavandas suaves, rosas polvorientos y celestes reflejan dulzura y frescura.
• Rojos sofisticados y burdeos: Aportan energía, seguridad y magnetismo, integrándose en paletas más audaces.
• Metales: Los acabados metálicos, como el dorado tipo Champagne Gold y el níquel satinado, adquieren más protagonismo, combinándose con texturas naturales para un equilibrio entre lo brillante y lo auténtico.

