A veces, tal vez por no haber vivido o presenciado ciertas situaciones, no somos capaces de dimensionar el significado de nuestras expresiones.
Cada palabra cuenta, una por una y antes de decirlas o plasmarlas por escrito, deberíamos pensar en lo que representan ¿Cuál es el mensaje que realmente estamos dando? ¿Es el que queremos dar?
(Una pequeña reflexión).
Saludos,
Be.

A partir de esta reflexión de hace unos meses, sigo pensando, pensando, y pensando
Si como seres conscientes, que tienen la maravillosa capacidad de razonar, y de esta manera ir ordenando nuestras ideas para llegar una conclusión, pero ¿por qué a veces no razonamos el potencial de nuestras palabras? Por qué las decimos o escribimos sin medir su significancia, hablar por hablar, escribir por escribir. Si nos tomáramos un minuto para leer lo que estamos escribiendo y unos segundos para analizar las palabras que pronunciamos, tantas cosas serían tan distintas.
Muchas veces se habla de la forma en la que se expresan ideas, sentimientos, reacciones, lo cual es realmente importante, pero el significado de nuestro mensaje es fundamental, tal vez queramos expresar algo y digamos algo tan fuera de lugar que fastidie la idea principal.
¿Y si hacemos las cosas distintas? y si reconociendo esa valiosa capacidad de raciocinio, hacemos uso de ella en cada una de nuestras comunicaciones; personales, profesionales, inclusive familiares.
Una reflexión extendida.
Saludos,
Be.
