Lograr un equilibrio entre la sencillez y la elegancia, es precisamente en ll que radica la alegancoa.
Es un arte que se basa más en la coherencia que en la cantidad.
Para proyectar elegancia, la clave está en eliminar el ruido visual. Opta por cortes limpios y evita el exceso de logotipos o estampados estridentes.
La simplicidad brilla cuando te enfocas en el ajuste perfecto: una prenda que te queda a la medida siempre se verá más costosa y refinada que una tendencia pasajera.
Recuerda que una camisa blanca básica de buena calidad o un pantalón de sastre bien entallado son la base de cualquier guardarropa sofisticado.
Pero no todo está en los loores básicos; ten presente prendas de color que aporten tu estilo; unas 3 o 4 blusas, faldas o pantalones en color, rayas, estampados elegantes o lunares, en tu tono preferido. Puedes combinar perfectamente un pantalón beige con una blusa color coral o en verde empolvado, por ejemplo.

Otra de las formas más rápidas de lucir elegante sin esfuerzo es vestir en bloques de color o tonos neutros. Los colores como el beige, azul marino, gris, negro y crema transmiten calma y orden.
Si optas por usar un look monocromático (vestir del mismo color de pies a cabeza), estarás utilizando un truco visual que estiliza la figura y aporta una apariencia pulcra de inmediato.
Un buen blazer es indispensable en cualquier fondo de armario.
Si deseas romper con un collar de cadenas, o con prederia en un tono complementario al tono al que estas vistiendo.
Si tu ropa es sencilla, los accesorios deben ser el punto focal, pero sin saturar. Un buen reloj, unos aros/zarcillos/pendientes de perla o metalizados y un bolso con estructura sólida son suficientes.
Además, presta atención a las texturas: siempre cálidad sobre cantidad, combinar diferentes materiales, como una blusa de seda con un pantalón de lino, añade profundidad a un conjunto simple, haciendo que se vea interesante y pensado sin necesidad de añadir accesorios extra.
Mantén tus zapatos siempre limpios; un calzado impecable define el resto del atuendo.
Asegúrate de que tus prendas no tengan arrugas. El planchado es uno de los mejores aliados de la elegancia.
Un cabello ordenado (aunque sea un recogido sencillo) complementa la pulcritud de la ropa.
Manos y pies impecables, olvídate de las manicuras con adornos y céntrate maneras más elegantes, como tonos nude, rosas suaves, tonos tierra, rojos, vino/bordó o ciruela.
