La bella ciudad de Cumaná, capital del estado Sucre en Venezuela, ostenta con orgullo el título de «Primogénita del continente Americano» debido a su antigüedad.
Se trata del primer asentamiento permanente fundado por los europeos en la tierra firme continental.
Su historia se remonta a 1515, cuando frailes dominicos y franciscanos establecieron una misión en la región, conocida entonces como la Costa de las Perlas. Este enclave, aunque enfrentó la hostilidad indígena y constantes ataques que interrumpieron su desarrollo inicial, logró perdurar y formalizarse como un poblado español estable, sentando el precedente de la colonización en el Nuevo Mundo continental, superando a otras fundaciones en islas caribeñas.
El proceso de consolidación se cerró en 1569 con la llegada de Diego Hernández de Serpa, primer gobernador de la provincia de Nueva Andalucía. Serpa repobló y estableció la ciudad de manera definitiva, nombrando oficialmente el lugar como Cumaná, el nombre indígena que ha perdurado hasta hoy.
La tenacidad de este proceso fundacional es lo que le asegura un lugar único en la cronología histórica americana.
La ciudad no solo es notable por su fundación, sino también por ser la cuna de grandes figuras en la historia de Venezuela y América. El más insigne de ellos es el Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, héroe de la independencia y mano derecha del Libertador General Simón Bolívar.
El legado histórico de Cumaná se manifiesta en su arquitectura colonial, notablemente en el Castillo de San Antonio de la Eminencia, una imponente fortificación construida en el siglo XVII para defender la costa de los ataques de piratas.
A lo largo de los siglos, la ciudad ha sido testigo de numerosos sismos debido a su ubicación geográfica, lo que ha marcado su desarrollo urbano.
En la actualidad, Cumaná mantiene una conexión profunda con el mar Caribe, siendo un importante puerto y centro de actividad pesquera. Sus costas son bañadas por las aguas del Golfo de Cariaco, un cuerpo de agua reconocido por su inmensa belleza y riqueza biológica.
Más allá de su importancia histórica, que es inigualable, la ciudad es un vibrante centro cultural, famosa por sus tradiciones, su gastronomía marina y la calidez de su gente. ¡Que bella es la ge te de Cumaná!
Así, Cumaná representa una síntesis perfecta entre su pasado glorioso como punto de partida de un continente y su presente como una activa ciudad costera, manteniendo viva la llama de su identidad como la ineludible Primogénita de América.
