ARTE & CULTURA HISTORIA

Teresa de la Parra, orgullo de las letras venezolanas

Ana Teresa Parra Sanojo, nació un 5 de Octubre para convertirse en una de las más destacadas creadoras de la literatura venezolana. Incursionó en el mundo de las letras de la mano del periodismo y escribió dos novelas que la inmortalizaron en toda América: Ifigenia y Memorias de Mamá Blanca.

Cuando Ana Teresa tenía dos años, fue traída a Venezuela donde disfrutó de su infancia en la tranquila hacienda “El Tazón”, propiedad de la familia, ubicada entre Tumerito y Piedra Azul.
En 1906, a los ocho años de edad, muere el padre de Ana Teresa y su Madre decide regresar a Europa. Isabel de Parra se establece en España con sus seis hijos y Ana Teresa ingresa al Colegio “Sacrè Coeur” de la ciudad de Valencia, donde entra en contacto con las obras de escritores como Guy Muapassant Catulle Méndes y Valle-Inclán, quienes ejercerían gran influencia en su formación literaria.
Al finalizar sus estudios en el colegio, en 1915, Ana Teresa viaja a París donde permanece un tiempo antes de volver a Caracas. Para este momento ya había escrito varios cuentos bajo el seudónimo de “Fru-Fru”.
Su regreso a Venezuela, en plena dictadura Gomecista, le permite recoger vivencia que significarían una gran influencia en el desarrollo de su narrativa. Desde su llegada al país Ana Teresa comienza a revelarse como escritora gracias a varios artículos publicados en diferentes diarios capitalinos.

El éxito de sus cuentos y artículos, publicados en los periódicos caraqueños, la impulsa a escribir su primera novela, el “Diario de una Señorita”, título que cambiaría momentos antes de su publicación por el de “Ifigenia”. En 1924, esta obra, editada bajo el seudónimo de Teresa de la Parra, obtuvo el primer premio en un concurso literario de la Ciudad…

OBRA LITERARIA: Novelas: Ifigenia (1924), Las memorias de Mamá Blanca (1929).
Cuentos: La flor del Loto (1921), Historia de la señorita Grano de Polvo Bailarina del sol, El genio del Pesacarta y el Ermitaño del reloj. Otros: Pero además sus correspondencias, entre ellas su Espitolario Intimo (1953) y sus Tres Conferencias Inéditas (1961) son reconocidas como obras literarias de gran valor.

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