VARIEDADES

La mágica y enigmática Noche de San Juan

Según el calendario gregoriano, el solsticio de verano se presenta entre el 21 y el 22 de junio en el hemisferio norte. El día del solsticio de verano es el conocido como ‘el día más largo del año’, haciendo referencia que es el día con mayor período de luz. A nivel histórico, a lo largo de los tiempos este evento se ha celebrado en todas las culturas con fiestas y rituales.

 En la zona norte del Europa, donde habitaban las tribus germánicas, eslavas y celtas, el solsticio de verano se celebraba con danzas y cantos alrededor de las hogueras. Era una noche donde el fuego y la magia se fundían. Los oráculos y la adivinación se mezclaban con rituales de parejas. Los amantes saltaban a través de las llamas, ya que a través del poder del fuego, los malos espíritus y demonios serían expulsados de la relación.

En Suecia, el día del solsticio un pino era decorado en cada ciudad y todos los aldeanos bailaban a su alrededor. Las mujeres y las niñas acostumbraban bañarse en el río. Este era un ritual mágico, destinado a traer la lluvia para los cultivos. Este es la base del rito actual del árbol de Pascua.

En la antigua China, la llegada del solsticio de verano era considerado como el triunfo de la tierra, lo femenino y las fuerzas del yin. Ello se complementaba con el solsticio de invierno, que celebraba el cielo, la masculinidad y las fuerzas yang.

Todas las celebraciones a lo largo de los tiempos tienen como elemento común la función purificadora del fuego y las personas que lo contemplan. Encender fuegos en esas fechas esta relacionado con el rito de ‘dar más fuerza al Sol’, ya que a partir de esos días va haciéndose más ‘débil’ (los días se hacen más cortos hasta la llegada del solsticio de invierno).

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Rituales durante la noche

La celebración de San Juan es una noche mágica, de fuego y purificación, en la que desde hace miles de años se han realizado rituales y conjuros de todo tipo.

Son ritos destinados a fortalecer el espíritu, a vencer las resistencias y el miedo a lo desconocido, a atraer el amor, la buena suerte y la salud. Un impulso a la renovación interior para obtener nueva energía y quemar en la hoguera todo lo que queremos dejar atrás en nuestras vidas.

Los rituales de San Juan se mueven en torno a tres elementos principales: Fuego, Agua y Tierra (hierbas).