¿Era Justo Armas el Emperador de México, Maximiliano I de Habsburgo?

¿Era Justo Armas el Emperador de México, Maximiliano I de Habsburgo?

 

Siempre fué Maximiliano un gran misterio, desde que nació, se dice que fruto de los amores prohibidos del Aguilucho, el hijo de Napoleón y la Emperatriz María Luisa, y la archiduquesa Sofía, prisonero siempre de los austríacos, hasta su muerte, que se ha constituido en un enorme misterio…. Se dice también  que era  Justo Armas quiem  apareció un día en la ciudad de San Salvador. Cuando se le veía en público, iba elegantemente vestido pero descalzo. Cuando murió en 1936, seguían en pie muchos interrogantes.

Según la historia, Maximiliano de Habsburgo llega al trono de México por el afán de Napoleón III en organizar la existencia a todo su entorno. Pero las cosas no salen bien y el emperador francés es el primero en dejar colgado al emperador mexicano, llevándose a todos los soldados galos que quedan en México. Maximiliano es capturado por las tropas republicanas de Benito Juárez el 15 de mayo de 1867, y un mes después, el 19 de junio, es fusilado en compañía de sus generales Miguel Miramón y Tomás Mejía, en el Cerro de las Campanas de la ciudad de Querétaro, a las siete y quince de la mañana.

Según la leyenda, Maximiliano sobrevivió. Pero además de católico era masón y las normas de la masonería impiden que sus miembros se maten entre sí: tanto Maximiliano como Juárez eran masones. Éste último se veía ante una disyuntiva: ordenar el fusilamiento del emperador decidido en un juicio sumarísimo o salvar como sea a su hermano masón. Se cree que los soldados encargados de ejecutar el fusilamiento no conocían a Maximiliano de Habsburgo, no sabían cómo era realmente su apariencia física, con lo cual no iban a cuestionar que el hombre que tenían ante ellos era el emperador de México. ¿A quién se le ocurriría algo así en ese momento? Hay unas fotos en las que sale el cadáver de un hombre que dicen que es Maximiliano, pero no se le parece, ni hay claridad en los registros de defunciones de la época.

No se sabe si Juárez hizo simular un falso fusilamiento o si hizo la vista gorda a un rescate preparado por otros, lo cierto es que Maximiliano salvó la vida. Después de la ejecución, Juárez publicó una proclama, comunicando que Maximiliano de Habsburgo había sido hecho justo por las armas, y de ahí el nombre con que fue conocida la nueva identidad del supuestamente difunto emperador. Maximiliano iría a El Salvador, donde el capitán general Gerardo Barrios (también masón) facilitaría su estancia en la capital del país.

El hombre conocido como Justo Armas empezó una vida en San Salvador, a donde llega en 1871. Era un hombre culto, hablaba varios idiomas –entre ellos el alemán– y estaba muy al corriente de quién era quién en las casas reales europeas. Como no podía vivir del aire montó un negocio, un servicio de catering de alto standing: cuando sus servicios eran requeridos, Justo se encargaba de servir un magnífico banquete en platos de porcelana de Sèvres, con cubiertos de plata e iluminaba la estancia con candelabros de plata también.

Cuando le preguntaban por su origen, don Justo contaba ser el único sobreviviente de un naufragio, cerca de Acajutla, y que en medio del peligro, juró que no volvería a llevar zapatos si se salvaba. Despertó en una cabaña, donde lo cuidaba una anciana y los pescadores de la zona pudieron rescatar parte de sus bienes. Pero ¿por qué pudieron recuperar los cubiertos y los candelabros que sólo por el peso se habrían ido al fondo? ¿De dónde salieron todos los objetos personales de Maximiliano que estaban en poder de Justo? Según algunos investigadores, la vajilla que utilizaba Justo en sus comidas era del mismo juego que la Casa Christofle hizo a Maximiliano y Carlota… Además, Justo Armas y el difunto emperador presentaban un parecido inquietante. Vale, Justo iba siempre descalzo, pero eso no impedía que se apreciara en él el porte y la distinción que se le supone a un archiduque.

En 1915, Justo Armas recibe la visita de representantes del gobierno austro-húngaro, y testigos de dicha visita que entendían el alemán, afirman haber oído súplicas de que «regresara a Austria para suceder en el trono a su hermano Francisco José, gravemente enfermo». «Soy mayor y estoy cansado, sólo quiero que me dejen tranquilo» fue lo que se oyó por respuesta. Si esto fuera verdad, sería la muestra de que en Austria-Hungría estaban al corriente de que el archiduque Maximiliano no había muerto, pero por conveniencia habían seguido la corriente a Benito Juárez. Al fin y al cabo, si Maximiliano era demasiado liberal para los intereses de Francia, más aún si cabe para los intereses de la corte austriaca.

Justo había sido acogido por una familia, los Arbizú, entre los que también había masones. De hecho, fueron ellos sus herederos. Cuando llegó su hora de morir, llamaron a un sacerdote, el arzobispo de San Salvador monseñor Belloso Sánchez, con el fin de darle la extremaunción. Justo hizo un repaso de su vida, de las personas que conoció y de su vida en Viena. Al salir de la estancia, el arzobispo manifestó en voz alta el origen imperial de Justo. Cuando Armas se quedó solo en su habitación, vio acercarse a su lecho de muerte una sombra ¿sería la Dama Blanca que se aparecía a los Habsburgo cuando había una muerte inminente en la familia? Y Justo/Máximo murió.

Pasó el tiempo, y hubo gente que quiso demostrar que Maximiliano y Justo Armas eran el mismo hombre. Se han hecho estudios de los rasgos faciales, se han hecho pruebas grafológicas y se han estudiado objetos personales. Todos llegan a una conclusión: Justo era Maximiliano. Pero falta una prueba concluyente, la del ADN, que está pendiente de hacerse porque los Habsburgo alegan que abrir las tumbas de los hermanos de Maximiliano sería un sacrilegio, mientras que los Arbizú no pusieron ningún inconveniente en que se tomara una muestra del ADN de Justo.

Justo Armas murió en San en 1936 , está sepultado en el Cementerio de Los Ilustres de San Salvador, la capital salvadoreña. Se encuentra enterrado en la tumba de la familia Arbizú Bosque, la familia que lo acogió y con la cual vivió durante toda su estancia el Salvador.

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