HISTORIA

El pequeño diablo de los cielos rojos

El Barón Rojo es un icono de la aviación militar mundial. As del aire de la Primera Guerra Mundial, fue pionero en el manejo de este naciente estilo de combate, llegando a contar con 80 derribos individuales, el registro más alto de la historia. 

baron rojo

Conocido por su audacia y honor, dejaba escapar a sus enemigos malheridos, siendo temido y admirado por su eficacia y valentía.


Se ganó el apodo de Barón Rojo por su ascendencia nobiliaria y su avión pintado de aquel color, recibiendo otros apodos como «Le Diable Rouge» (El Diablo Rojo), «Le Petit Rouge» (El Pequeño Rojo) y «Red Knight» (El Caballero Rojo).


Miembro de la importante familia aristocrática de los Richthofen, Manfred nació en Breslavia, actual Polonia (que en ese tiempo formaba parte del Imperio Alemán) el 2 de mayo de 1892, siendo el mayor de tres hermanos.


Sus padres fueron Albrecht Philipp Karl Julius Freiherr von Richthofen y Kunigunde von Schickfuss und Neudorff, todos descendientes de prominentes terratenientes prusianos.
Debido a su familia, a Manfred le fue concedido el título de «Barón» desde su nacimiento.
Su padre, Albrecht, había llegado a ser teniente de la famosa y temida caballería prusiana, los Ulanos.


Sus hijos Lothar y Manfred no tardaron en seguirle los pasos alistándose en el ejército imperial, llegando Manfred a los Ulanos en 1911, a los 19 años, donde alcanzó el importante grado de teniente del Regimiento Ulanos N° 1.
La Primera Guerra Mundial estallaría inevitablemente en 1914 con el Imperio Alemán entre sus protagonistas.


Manfred iniciaría sus acciones precisamente con los Ulanos, en la caballería. Ganaría la Cruz de Hierro por sus acciones, pero como bien sabemos, la Gran Guerra sería el fin de la caballería como estrategia militar.


Manfred por esto pasa a ser parte del cuerpo de infantería del ejército imperial, donde tampoco prosperaría.
Descubriría así su pasión por la nueva rama armada surgida en este conflicto, la aviación, ingresando a la Luftstreikräfte. Se limitó primero a llevar a cabo misiones de reconocimiento y fotografía, a pesar de que lo que el quería era acción real.

Su oportunidad llegaría al conocer al famoso aviador Oswald Boelcke. Este lo selecciona para formar parte del famoso escuadrón aéreo Jasta 2. Su primera victoria la llevaría a cabo un 17 de septiembre de 1916 en Cambrai, Francia.


La historia de este gran As de la aviación comenzaba a escribirse.  Por 20 meses destacó Manfred en el aire, superando incluso los 40 abatimientos de su mentor Boelcke.
Por estas acciones, en 1917 recibiría la conocida Cruz Pour Le Mérite. Manfred pasaría a formar parte del Jasta 11 en 1917 con el grado de comandante.
Haría conocido a este escuadrón por su famoso colorido, ya que cada avión poseía un tono propio, siendo el de Von Richthofen el rojo.  Así sus enemigos (que le admiraban, respetaban y temían) lo reconocerían durante el combate.
Poco más de 100 derribos logró este escuadrón bajo las órdenes del Barón. Manfred en esta época no utilizaba el famoso triplano Fokker DR.I. por el que se le conoce mundialmente, sino un biplano Albatros D.II. pintado de rojo.
Von Richthofen pasaría por su méritos a comandar el primer escuadrón de cazas aéreos de la historia militar: la JG 1, integrada por las Jasta 4, 6, 10 y 11, del cual formaba parte su hermano Lothar, que también logró notables victorias en el aire, llegando a 40 contabilizadas.


Bajo el comando de el Barón, todos los miembros de la JG 1 lograrían la Cruz Pour Le Mérite.
En 1917 recibe una herida en la cabeza que casi lo mata, mas a pesar de ello, el Barón continuó volando aún con la cabeza vendada y la prohibición de los médicos de mantenerse en las alturas.
En esta condición recibe su famoso avión triplano Fokker DR.I., aeroplano que también pintará de rojo.
Durante su convalecencia escribirá un libro titulado «El Avión Rojo de Combate», señalando la importancia y sentido que tenía la aviación en su vida.
El 21 de abril de 1918 en Vaux-Sur-Somme, Francia, sería el último día de acción del Barón.


Dos versiones existen sobre su muerte:
La primera, que cuenta que fue el aviador canadiense Roy Brown quien acabó con el Barón desde el aire.

La segunda, que cuenta que un disparo desde tierra, de una bala de .303 por el australiano John Evans.  Lo indiscutible es que el disparo dejó malherido a Manfred: le lesionó el hígado, los pulmones, el corazón, la arteria aorta, la vena cava y el corazón.
Un minuto bastó para que quedase inconsciente y un par de ellos para que falleciese.  Su avión cayó a tierra en territorio enemigo.

Los restos del Barón fueron sepultados por soldados británicos, australianos y canadienses en el lugar de su caída.

Un ataúd cubierto de flores, honores militares y tres salvas al aire formaron parte del funeral del As más importante de la Primera Guerra Mundial, Manfred Von Richthofen, el Barón Rojo.

Su lápida señala: «Aquí yace un valiente, un noble adversario y un verdadero hombre de honor. Que descanse en paz.»

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